Si hace unos años una empresa sin página web era considerada anticuada e incapaz de competir, hoy aquella que no tenga presencia en los dispositivos móviles correrá la misma suerte. Y en ese marco, ninguna herramienta tan prometedora y adecuada, como las apps o aplicaciones portátiles.

En un artículo anterior resaltábamos, con justicia, la gran importancia que ha adquirido el mundo portátil para el desarrollo de los contenidos y la información. En un mundo en el que los consumidores saturan la red con búsquedas, descargas y toda suerte de páginas vistas desde sus teléfonos móviles, la optimización de las páginas web de las marcas y la creación de aplicaciones para este tipo de dispositivos es elemental. No en vano recientes estudios revelan la gran cantidad de tiempo que el público dedica a las apps. Según estos, los usuarios de smartphones les destinan hasta 127 minutos al día, ya sea para jugar, clasificar su agenda, realizar operaciones bancarias, hacer búsquedas de diversas temáticas, adentrarse en las redes sociales, descargar música, leer documentos, etcétera, etcétera.

iphone-apps-empresasTal frecuencia de uso hace de los teléfonos inteligentes un campo muy atractivo para el comercio que de hecho, desde la espectacular aparición del iPhone en el 2007, es explotado constantemente. Basta echar un vistazo a la dimensión del tráfico existente en la web y comprobar que aproximadamente entre el 10% y el 25% del tráfico que reciben procede de dispositivos móviles, para comprender por qué los porcentajes no hacen más que crecer con el tiempo. Este y otros indicadores (como por ejemplo que hoy se vendan más tablets y smartphones que PCs) hacen visible la necesidad de tener presencia en el mundo móvil que como ya se sabe, es harto competitivo y pletórico de productos. ¿Cómo lograrlo?

¿Qué tener en cuenta antes de tener una app móvil?

Antes de decidirse finalmente a apostar por encargarle el diseño de una app a los profesionales (hay programas para hacerlo artesanalmente pero no lo recomendamos de ninguna manera) debe reflexionar sobre ciertas cosas. Lo decimos porque algunas empresas asumen erróneamente que tener una aplicación significa estar “a la moda” o como una tarea para cumplir con las nuevas tendencias, sin calibrar los resultados reales que podrían obtener y sin conocer sus chances. Peor aún, basándonos en el ratio real entre consultas sobre aplicaciones y contratación final de proyectos, se percibe que hay empresas que acuden sin tener la más mínima idea de lo que quieren. Muchas inquietudes quedan en el olvido porque el cliente no sabe realmente si va a rentabilizar la aplicación o incluso si realmente la necesita.

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Para superar esto hay que plantearse si los objetivos de la empresa necesitan crear y gestionar una aplicación, y luego profundizar en sus variables. Tiene una razón. Las aplicaciones suelen funcionar mejor cuando los clientes ya conocen la marca o tienen afinidad hacia ella, por lo que si el objetivo es mejorar la experiencia de marca o fidelizar clientes, una app (una web optimizada) es un buen camino. En cambio, si el objetivo es dar visibilidad a la marca a través de una aplicación (una app nativa), no hay que olvidar que primero habrá que darla a conocer, lo que naturalmente, es una estrategia a largo plazo. Es cierto que el periodo de vida de una app puede ser de un par de meses, pero no hay que olvidar que una vez descargada puede llegar a quedarse ahí para siempre. Y sobre todo, que sin importar el tiempo que permanezca en el móvil, siempre que se use, debe ser eficiente y brindar servicios de calidad indefinidamente.

Otro aspecto importante son los objetivos. A la hora de crear una aplicación móvil es esencial para la empresa establecer una estrategia clara, en la cual el diseño es clave como posterior arma de enganche con los usuarios. Tenga claros todos los puntos antes de pensar en lo que quiere: una aplicación móvil que arrase. Si hay una forma de asegurarse el éxito en los dispositivos móviles, ésta pasa por entrar en una categoría que sea popular y crear un producto capaz de crear una experiencia nativa en el móvil. Como ocurre en cualquier área del marketing, ser único es un atributo reservado para algunos pocos. Procure ser uno de ellos.

Y finalmente, ahora que tus expectativas están más fundamentadas y han crecido, es el momento de echar un vistazo a las opciones. ¿Cuál elegir: iOS o Android? (El desarrollo para BlackBerry en este momento ya no es prioridad para la mayoría de las empresas.) Sobre iOS podemos decirte que es el estándar y ofrece la oportunidad de crear una aplicación elegante. Tiene varios puntos positivos como buen diseño, facilidad de uso y una variedad de aplicaciones y juegos enormes que lo convierten en un referente. Su perfecta integración con servicios en la nube y equipos de sobremesa, especialmente Mac, es otro de sus puntos fuertes. Por otro lado, Android tiene una mayor audiencia potencial – el sistema operativo de mayor extensión en el mercado en todo el mundo -. Prácticamente es adaptable a todo tipo de dispositivos, es modificable y actualizable, acepta cualquier aplicación (algo muy importante), utiliza cualquier operador, es personalizable y tiene capacidad multitarea

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